lunes, 19 de diciembre de 2011

Los compas del Proyecto Radio Mochila cumplen 1 año de viaje


Han pasado 365 días, o sea 8.760 horas, es decir 525.600 minutos, entonces 31.536.000 segundos desde que partimos del lugar donde nacimos y vivimos durante estos veinti y tantos años...


El tiempo es mensurable. Si sabemos que partimos un 17 de diciembre de 2010, podemos saber exacto cuanto tiempo llevamos fuera de casa.

Pero son incontables los buses, trenes, camiones, autos en los que hemos viajado.

Incontable la cantidad de diversos paisajes que hemos vistos.

Incontable la variedad de comidas que hemos conocido y probado muy gustosamente.

Incontable la cantidad de mates que hemos compartido y las caras de desconcierto que hemos visto al probar ese sabor amargo extraño para muchos y tan familiar para nosotros. E incontables las veces que tuvimos que explicar que no es ninguna droga ni lo tomamos porque estimula sino que es más bien por tradición cultural.

Incontables las veces que hemos contado quiénes somos, de dónde venimos y qué es Radio Mochila.

Incontables los distintos lugares y sobre las distintas superficies donde hemos dormido.

Incontables las veces que tuvimos que acostumbrarnos a manejar una nueva moneda.

Incontables los mapas que nos hemos aprendido cuasi de memoria.

Incontables las veces que armamos y desarmamos las mochilas. Incontables las veces que las cargamos y las descargamos.

Incontables las fotos que hemos sacado.

Incontables los mails que hemos recibido y enviado.

Incontables las largas charlas compartidas.

Incontables los distintos estudios de radios que hemos conocido. Desde un lugarcito de adobe con una computadora y una consola, hasta una radio con dos estudios doble cabina.

Incontables las experiencias de comunicación comunitaria que hemos visitado o de las que nos han contado.

Pero por sobretodo…incontable la cantidad de personas maravillosas que hemos conocido. Panas, parceros, hermanos…que nos abrieron las puertas de sus radios, de sus casas sin conocernos. Que sea donde sea que vivieran nos regalaban un rinconcito para dormir. Personas con las que a los diez minutos de conocernos ya sentíamos que nos conocíamos de toda la vida. Incontables las veces que nos despedimos con lágrimas en los ojos.

Incontable la cantidad de amigos, que jamás hubiéramos conocido si no hubiéramos partido.

Gracias a todos los que antes de salir, cuando apenas les contábamos nuestra idea, no dudaron en alentarnos, en darnos ánimo, en darnos datos, sugerencias, contactos, en convencernos de que podríamos, en ayudarnos en lo que pudieran.

Gracias a todos a quienes conocimos ya en la ruta, en este camino impredecible. Gracias por demostrarnos y enseñarnos una vez más que la solidaridad y la amistad existen y están más allá de cualquier cosa. Que la era individualista no logró ganar la batalla. Que todavía podemos mirarnos a los ojos y entendernos, seamos del país que seamos. Que como ya dijimos somos más parecido de lo que nos hicieron creer...







Fuente: Proyecto Radio Mochila

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